Te miraba como a un todo. No sé de qué estabas hecho, pero volver de estar con vos era como empezar a hablar después de haber llorado mucho. Necesitaba rearmarme y necesitaba volver a verte.
No sé qué animal llevaba adentro yo. Uno que me golpeaba y que quería salir para que lo alimentaras.
Nunca entendí quién escribió la historia. Nunca hubo buenos y malos, pero sí una fuerza feroz.
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