
En una entrevista, la escritora Esther Cross describe algo parecido sobre Mary Shelley: ''conservó el corazón de Percy como reliquia, lo cargaba con ella en todos sus viajes y pidió que la enterrasen con él''.
Leo estas historias casi por la misma fecha y no puedo más que pensar en el sufrimiento indecible al que algunas personas, a veces, eligen aferrarse.