Momentos.
Son ráfagas de felicidad, como si siempre hubiera sido así.
Como una costumbre adquirida, como un ejercicio que siempre hicimos.
Es terrible llegar a entender que hagamos lo que hagamos no
siempre podemos alcanzar la X de la ecuación.
También es liberador.
Todavía me debato entre nadar hacia la orilla que proyecto o
sentarme a esperar ese tren que no termina de llegar.
