Por las tardes lo veo armar una huerta para el balcón de nuestra casa. La que compartimos hace pocos meses y que de a poco empieza a tener nuestros propios colores y música.
Esto es lo que construí. Y cambié, porque cuando cambié, todo lo demás cambió.
Estuvimos, no estuvimos, nos miramos, nos ignoramos. Pasaron muchas cosas durante este año, pero pareciera que todo el pasado se fuera pulverizando en cada planta nueva o en cada cena que compartimos.

Por ahora sólo sé que para el próximo año voy a recorrer mi camino con los que eligen amarme.