Los días raros me acerco y noto que creció unos metros. Me quedo mirando porque quiero verlo retroceder, pero sólo escucho ruido a viento. El lago no retrocede nunca. Hay tardes en que llevo flores y las dejo en alguna orilla. Lo alimento como si fuera un animal moribundo, una bestia que no termina de morir.
Me descalzo. El lago se acerca, a veces me rodea y cierro los ojos hasta sentirme isla.

No hay comentarios:
Publicar un comentario