Este invierno descuidé el jazmín.
Cuando me di cuenta tenía ramas secas, la tierra estaba ajada y las pocas hojas que quedaban verdes no tenían brillo.Le cambié la tierra, lo podé, lo regué y le hablé mucho.
No sé si fue el trabajo o la oración, pero ya me regaló sus primeras flores de verano.
Como todo lo que llega y nos sorprende; pasó.
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