Si continuamos a pesar de todo, como un maratonista que debe llegar a la meta.
Si volvemos a intentarlo, siempre expectantes de que una próxima vez será distinto.
Si recorremos un lugar imaginando que lo conoceremos con una nueva mirada.
O nos acercamos de nuevo, creyendo que esta vez sí nos aceptará.
Si recorremos un lugar imaginando que lo conoceremos con una nueva mirada.
O nos acercamos de nuevo, creyendo que esta vez sí nos aceptará.
Hay un punto, una meta, una línea de tiempo que define el límite.
¿Una comida nos empacha, un lugar nos aburre, un amor rancio puede revivir?
¿Cuándo suficiente es suficiente?
No hay comentarios:
Publicar un comentario